Cada Quien Con Su Película Mental

Dame un Like si alguna vez te ha pasado esto: te topas con una situación personal o laboral, prestándole atención y pensamiento hasta que un día te das cuenta que tu perspectiva no concuerda con la realidad. Es como una especie de película mental.

El lado macabro del dicho que dice “la vida es cuestión de perspectivas.”

La naturaleza del tiempo es de cambios, y a menudo me encuentro afferándome a ideas que, para bien o para mal, simplemente no me sirven. Me rehuso a dejarlas ir. Tal vez es ego, o miedo a soltar lo que para mí es familiar, independientemente de que me haga daño o genere rencor.

La mente es poderosa, capaz de habilitar y deshabilitar comportamientos tan fácil como quien se cambia las medias. Lo que es bello ahora, será una discordia en el futuro. Lo que sufres hoy, te reirás de ello mañana. En medio de todo eso: alegrías, tristezas, pérdidas, victorias, todas en suceción. Nadie se escapa, no importa cuánto tiempo le metas a lo que publicas en tu Instagram si tu finalidad es mostrarle al mundo qué tan genial la estás pasando.

Vivimos en un mundo donde todos tenemos nuestra película (o más bien laguna) mental, una forma determinada de cómo queremos que nuestra vida se desarrolle; cuando la realidad divaga del guión específico que queremos nos enfurecemos con el entorno, decepcionados de que no da la talla que le impusimos en vez de aceptar lo que es y trabajar con lo que hay.

Así como curamos lo que publicamos en redes sociales, así mismo queremos ser arquitectos de nuestras vidas: sólo lo bueno sale a la luz. ¿Qué importa lo que está en las sombras, si nadie más lo puede ver?

Nos encanta flotar en nuestra propia narrativa, cuan laguna mental.

A veces se manifiesta en cosas sin mayor consecuencia: quise ir a caminar al parque durante un día soleado y escuchar un podcast mientras me tomaba un jugo natural, pero comenzó a llover justo antes de que pudiera salir de la casa y mis planes se fueron por el caño. Es decepcionante, pero habrán más días soleados así que no hay mucho rollo. C’est la vie. 

¿Qué pasa cuando lo que está en la mira de nuestra perspectiva es un trabajo, o una amistad? La diferencia principal entre el parque y una amistad es que el parque no tiene su propia película mental que debe cumplir a toda costa para validarse.

Las relaciones entre personas hoy en día tienen una gama de expectativas que, si bien es cierto que todos tenemos derecho a tener nuestros sueños y cumplirlos, a menudo nos engazamos en los parametros de cómo, cuándo, dónde y con quién se deben cumplir que cualquier cosa fuera de esos parametros es simplemente inaceptable. Hay que hacer un match en todo, “porque nos lo merecemos.”

La verdad es que, a fin de cuentas, nos enfadamos cuando las cosas no salen como queremos. Esto es normal, parte de las enseñanzas que nos da la experiencia humana. Pero al decirte esto, es importante ver internamente antes de responsabilizar a la realidad que te rodea.

En este sentido, todos somos egoístas: siempre nos concentramos en nuestra reacción ante la realidad, antes de pensar en como nuestras reacciones afectan a la realidad en sí. No es fácil pensar de afuera para adentro cuando nuestro entorno está diseñado para que veamos todo de adentra para afuera… pero tampoco es imposible.

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