Tomar el Volante (y manejar)

Planck Frames on the Road to the Akashic Library - Eugenia Loli

Dicen por ahí que nunca dejamos de crecer. La vida tiene esta manera de encararlo a uno con las enseñanzas que debe aprender, en las peores circunstancias habidas y por haber, y si no aprendemos pues estamos destinados a repetirlo en una serie de ciclos, imposibles de romper, almenos que podamos captar la lección y romper el hechizo.

“Más fácil decirlo que hacerlo,” pensamos. Suspiramos.

A veces en esta vida no hay consuelo. O mejor dicho, no es el consuelo que buscamos. Esta es la distinción que últimamente me impide dormir en calma… permíteme utilizar una metáfora: Si la vida fuera un camino que recorremos, y nuestro cuerpo es el automóvil, el ego es nuestro co-piloto en el viaje y a veces le da por tomar el volante, llevándonos por caminos inesperados.

Lo que quiero decir con todo esto es que a menudo permitimos que nuestro nuestro ego, el id, esa parte de nosotros que es pura emoción, el cerebro reptiliano, nos manipule y tome el control de nuestra realidad. La vida es cuestión de perspectivas, especialmente cuando se trata de cómo nos sentimos y lo aplicamos a nuestro entorno.

El ego nos conoce como nadie más, y sabe qué hacer para que le permitamos tomar decisiones que necesitan algo de análisis antes de ejecutarlas. Lo peor es que a fin de cuentas, pase lo que pase somos nosotros, no nuestro ego, los que debemos responsabilizarnos por las consecuencias.

Si tu ego toma el volante y te lleva a un choque, el que paga la cuenta serás tú. No puedes pasarle la cuenta a tu id. ¿Cómo harías, pasártela de la mano derecha a la izquierda?

Es frustrante. Salirse de los ciclos que nos aquejan es una labor monumental, a menudo imposible, y en los pocos momentos donde logramos romperlos es común darse cuenta que ya es muy tarde para salvaguardar lo que inspiró los cambios en primer lugar. C’est la vie. Hay que seguir rodando.

¿Pero sabes? No todo es malo.

Si la vida es cuestión de perspectivas, y la lección principal es que debemos ser nosotros los que tengamos las manos en el volante, significa que tenemos el control de hacia donde vamos, y cómo lo haremos. El camino es tuyo. El auto es tuyo. El co-piloto también, y especialmente las manos que llevan el volante.

Es lo que hay. Toca manejar, y entre más pronto aprendamos a hacerlo con mpas conciencia, mejor nos irá. Las circunstancias que nos rodean no cambiarán, pero sí nuestra actitud hacia cómo decidimos navegarlas.

Imagen: Planck Frames on the Road to the Akashic Library de Eugenia Loli
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