4shared
BANANAS!

Guineos: El Viajero del Reino de las Frutas

dic 13 • Cultura, Grandes Éxitos de nuestra página, Revista • 378,029 Views • 1 comentario

0 Flares Twitter 0 Facebook 0 Google+ 0 Pin It Share 0 Email -- 0 Flares ×

El guineo: universalmente venerado por casi todo ser viviente con un pulso, es considerado una delicia en muchas partes del mundo mientras que en Panamá, como ocurre con muchas otras frutas y vegetales, solo tienes que dar un paseo al aire libre. La abundancia es verdaderamente un blís por nuestros lares, y el banano es una de las estrellas del firmamento frutoso.

La próxima vez que salgas a la tienda para comprarte un racimo de estos chicos malos, ten en mente que lo que estés comiendo puede que quede en extinción antes de que tus nietos tengan una oportunidad de probarlos.

El Viajero

Antes que nada, es hora de echarte un cuento. Las bananas son los viajeros del reino de las frutas, con los primeros indicios de su cultivación datada en Asia Sudeste yendo tan atrás como el año 5000 A.C. Evidencia arqueológica al igual que paleocológica en las tierras altas al oeste de Papa Nueva Guinea, muy dentro de las entrañas del Pantano Kuk respectivamente apoya esta teoría. Esta evidencia también sugiere que el cultivo de banano se esparció desde Asia Sudeste hasta África donde hubo un japai de guineos por miles de años.

La proliferación del banano llegó a proporciones épicas cuando, honrando su naturaleza nómada, el guineo aparentemente ayudó a comenzar el Islam en el Medio Oriente. Textos islámicos datados del Siglo IX mencionan al banano a diestra y siniestra, y existe evidencia que al mismo profeta Mohamed le gustaba acostarse, cruzar las piernas y degustar la dulzura de esta fruta farandulera.

Al guineo le encantaba parquear a la vieja escuela al tratarse de ser un trotamundos, porque aparece en varios puntos clave de la historia de la humanidad comenzando en Egipto, moviéndose por Africa del Norte e Iberia islámica, eventualmente plantando su bandera en Africa Occidental en el Siglo XII. La banana parqueó con la pintoresca vida salvaje de la región por cientos de años hasta que conoció a marineros aventureros (y portugueses) en el Siglo XVI, tuvieron una noche de borrachera y la convencieron para que los acompañara en un viaje por barco hacia las Américas la mañana siguiente… ¡y con goma!

Una vez que los hombres de mar abierto tuvieron a la banana en sus manos, sus habilidades y virtudes fueron la comidilla de todo chismoso colonial por muchos siglos. Plantaciones rápidamente surgieron en Brasil y el Caribe y, complementando los que ya se habían construido en África Occidental, comenzaron a exportarla como una delicia culinaria para que la disfrutaran los aristócratas de Europa.

En lo que seguramente se considera como otra demostración de la habilidad única de la banana de mover su culo, la fruta es mencionada en numerosos textos de la Era Victoriana. Un hombre quien fue conocido con el nombre de Julio Verne se adentra en lo que solo se puede describir como porno culinario al estilo del siglo XIX con su descripción detallada del guineo en su celebrado libro y sospechosamente exagerada guía de viajero “Alrededor del Mundo en 80 Días.”

Después de dejar a la Era Victoriana enferma de amor la banana, como la verdadera viajera que es, se aburrió y decidió mudarse a lugares más cool. Siendo incorregible, empacó su maleta y travesó hacia Centro y Sudamérica a principios del Siglo XX y se empató con gente que vió su potencial, pensando que podían hacer plata con ella.

Después de milenios de ser deseada con recelo, viajando por el mundo en busca de diversión, nuestra amiga muito gustosa se vio forzada a crecer en una prueba de fuego con consecuencias no tan buenas. El “Banana Republic” (República del Banano) abrió los ojos por primera vez.

Entradas relacionadas

  • http://nosenose ke piensas

    esta muy paila

« »

Ver peliculas online