Al culminar la última entrega de una de las series cinematográficas más ambiciosas de la historia, “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte pt.2”, uno siente toda clase de emociones. La serie de libros escrita por J.K. Rowling ahora goza de un compendio de películas que ha ayudado a este mago huérfano y su batalla contra el malvado mago Voldemort a trascender culturas, edad, lenguas y géneros.
¿Pero qué exactamente es lo que ha hecho de Harry Potter un fenómeno mundial?
Mi primera experiencia en Hogwarts y sus problemas fue en el 2001 cuando se estrenó la primera entrega en celuloide: “Harry Potter y la Piedra Filosofal.” Un jovencito de escasos 11 años llamado Daniel Radcliffe fue escogido para encarnar al personaje principal de (en ese entonces) una potencial franquicia para su productora, Warner Bros.; con el pasar de los años Radcliffe, junto a sus co-protagonistas Rupert Grint (Ron Weasley) y Emma Watson (Hermione Granger) llegarían a ser el centro de un fenómeno cultural sin precedentes, encarnando a estos aprendices de mago desde su entrada a Hogwarts en “Piedra Filosofal” hasta su clímax en “Reliquias de la Muerte,” ocho películas y una década después.
En mi plena adolescencia, sentado en el piso al final del pasillo el viernes de estreno porque no habían butacas disponibles, después de dos horas de hacer filas para comprar los boletos y entrar a la sala de cine, no sabía en qué me estaba metiendo. No tenía idea de lo que iba a ver más allá de lo que me habían dicho las amigas con las quienes fui esa noche.
Faldas. ¿Qué puedo decir?
La idea de WB era de realizar todas las películas a la par del crecimiento de los actores principales y secundarios, muchos de ellos unos niños al principio de la saga, sin cambiar el elenco por ningún motivo. Además, todos los actores serían británicos, tal y como en los libros. Estas fueron las condiciones acordadas entre WB, los productores ejecutivos de la serie y la autora J.K. Rowling, quien se estaba preparando en ese entonces a escribir la quinta entrega de siete: “Harry Potter y la Órden del Fénix.”
Aquellas decisiones ayudaron sobremanera a preservar la verosimilitud de la narrativa y conexión entre el público y los personajes, afectando a todas las películas realizadas. A excepción de Richard Harris, quien interpretó al director de Hogwarts Albus Dumbledore y murió después de la filmación de “Harry Potter y la Cámara Secreta,” todos los actores, locaciones y equipo de trabajo fueron los mismos en todas las entregas. Éste fue reemplazado en las demás cintas por el célebre actor Michael Gambon.
En el 2001, irónicamente en el mismo año en que zarpó otra mega-producción basada en una serie famosa de libros de ficción dirigida por el neozelandés Peter Jackson, se estrenó “Piedra Filosofal,” dirigida por el aclamado director estadounidense Chris Columbus (“Mi Pobre Angelito,” “Papá Por Siempre”, “Rent,” muchas otras). Columbus tuvo la difícil tarea de establecer la franquicia siendo fiel al libro original sin decepcionar a la apasionada fanaticada mundial, y capturar la imaginación de billones quienes hicieron filas interminables con la determinación de vivir el mundo de Hogwarts por primera vez, en pantalla grande.
Las películas que aportó Columbus a la saga, tanto “Piedra Filosofal” como la segunda en la serie “Harry Potter y la Cámara Secreta”, son las más convencionales e inocentes de todas, aunque esto también se le podría atribuir a Rowling, quien siendo una ama de casa cuando comenzó a escribir Harry Potter tendría que escribir varios libros antes de que finalmente desarrollara un estilo propio, seguro de sí. Después de los sucesos de “Cámara Secreta,” tal y como en la vida real, Harry y compañía se vieron obligados a crecer, entrando a la adolescencia y a territorios morales más oscuros que, en mi opinión, Columbus nunca hubiera podido capturar fielmente.
Este primer cambio se manifestó no solo en la historia en sí, abandonando la inocencia que permeó los primeros capítulos (y, por extensión, pelis), sino también en el estilo narrativo de Rowling. A partir de este punto en la historia seríamos testigos de la formación ética, moral, física e intelectual del Sr. Potter en su camino a enfrentarse con su destino; puedo decir lo mismo de Rowling, quien afilaría su repertorio de recursos literarios. La primera señal de que Rowling tenía algo especial entre manos vino con la publicación y subsiguiente estreno cinematográfico de “Harry Potter y el Prisionero de Azkabán,” dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón (“Niños del Hombre,” “Y Tu Mamá También).”
“Azkabán” es una entrada importante de esta historia por muchas razones a nivel técnico y narrativo. El libro comenzó a revelar la política dentro de esta sociedad secreta de magos, conjuros y troles, expandiendo su mundo a la par que el vistazo al pasado de Harry, su importancia y el conflicto interno que tiene con la introducción de su padrino y quien le da su nombre a esta entrega, el misterioso prisionero en fuga Sirius Black.





















